Atención a sonidos y pensamientos

Para realizar este ejercicio partimos de las pautas e indicaciones generales de la postura de meditación sedente. Desde una posición tranquila y sosegada, sentimos amablemente cómo los pies se asientan en el suelo, la columna vertebral descansa y la cabeza se dirige hacia arriba. La idea es estar relajado evitando cualquier rigidez muscular o mental.

Vamos a prestar atención a los movimientos de la respiración en el bajo vientre, llevando la mano izquierda cuatro dedos por debajo del ombligo. Solo sintiendo como el aire entra y el aire sale. En ese entrar y salir del aire han de tratar de hacerse uno con la respiración. Con el cuerpo, como si fuese un todo que respira. Ese todo que respira será la lente que nos permita vislumbrar nuestro paisaje interior.

  • Miguel Garriz