La última persona que llegó a mi consultorio fue una mujer que, durante el último año, había acudido a su médico en dos ocasiones por un recurrente malestar estomacal que la dejaba sin apetito y con náuseas. Los resultados de la exploración física no permitieron a su médico diagnosticar enfermedad o condición que explicara estos incidentes y, de esta manera, solicitó cita conmigo. Desde su primera visita aprendí que era recién divorciada, que pasaba por momentos difíciles y, que cada vez que debía lidiar con si ex pareja aparecían las crisis gástricas.

Sin duda, al psicólogo clínico acuden personas con trastornos mentales conocidos: depresión, ansiedad, traumas. Pero es importante mencionar que un gran porcentaje de nuestros pacientes también son personas que pasan por otras situaciones difíciles que, con frecuencia, son pasajeras. Quisiera mencionar, en una corta lista, tres (3) motivos adicionales para ir al psicólogo cuando no tenemos una enfermedad mental claramente definida.

1. Búsqueda de apoyo en el proceso de adaptación ante una situación retadora: divorcios, muertes, accidentes, enfermedades. Todas estas circunstancias nos causan molestias y dudas y, en ocasiones, un terapeuta puede ayudar a navegar estas aguas turbias.

2. Auto-conocimiento: Principalmente cuando una persona debe tomar un decisión importante, está en un punto de cambio en su vida, o simplemente desea mejorar.

3. Mejorar habilidades sociales: Para mejorar relaciones personales más cercanas (cónyugue, en el trabajo, con la familia).

Pensar que la terapia es “sólo para locos” no es solamente ofensivo sino incorrecto y puede llevar a que muchos, que se beneficiarían de unas pocas sesiones, dejen de acudir por temor a la estigma.

Los psicólogos usamos distintos enfoques – o perspectivas – para entender el comportamiento, pensamiento y emoción humana. No existe uno que sea “mejor” que otro; más bien cada uno hace énfasis en diferentes aspectos de lo que nos hace personas. Hay terapeutas que se centran en un enfoque de manera estricta mientras que hay otros que combinan técnicas y estrategias para lograr mejoría en sus pacientes.

De manera breve les quiero mencionar las más importantes. Usemos un mismo caso para ejemplificar y facilitar la comprensión.

Ana es un chica que atiende a consulta porque sufre de ataques de pánico.

1. Conductismo: Se enfoca en la conducta de las personas y cómo ésta es afectada por el ambiente. Nace del deseo de una psicología basada en hechos observables y medibles. Da énfasis en el presente.

Un terapeuta conductista dedicaría mucho tiempo a entender el antes inmediato, durante y después de los ataques de pánico de Ana. Se preguntaría: ¿qué en el ambiente dispara y/o mantiene esta conducta maladaptativa (los ataques). El tratamiento sería centrado en el manejo de esas variables

2. Psicoanálisis: Enfocada en el inconsciente. El ser humano es afectado por factores internos y, en muchas ocasiones, por conflictos entre sus distintas partes (ello-yo-superyo). De manera simplificada, el ello quiere satisfacer nuestros instintos mas primitivos mientras que el superyo quiere ser moral y ético (socialmente correcto). El yo busca el balance entre ambos lo que causa conflicto. Da importancia a experiencias en el pasado.

El terapeuta buscaría qué conflictos internos batalla Ana. También dedicaría mucho tiempo a conocer su pasado y qué situaciones le han llevado a desarrollar la conducta maladaptativa. Se aseguraría que Ana tomara conciencia de estos conflictos internos – con raíz en el pasado muchas veces – de los cuales ella misma no es consciente.

3. Humanista: Enfocado en la capacidad humana de poder escoger y tomar sus propias decisiones. Enfatiza la búsqueda de autorealización.

El terapueta se centraría en el establecimiento de metas para Ana – a corto y largo plazo. Preguntaría a Ana qué quiere ella de la vida y guiaría para que ella camine hacia ello.

4. Cognitivo: Enfocado en procesos mentales que usa el ser humano para entender y transformar información. Da importancia a representaciones mentales que hacemos para entender el mundo.

El terapeuta exploraría con Ana cuáles son los pensamientos que ella tiene antes, durante y después de los ataques de pánico. Se preguntaría de qué manera ella lo interpreta y la terapia se centraría en que ella aprende formas de atención, pensamiento y memoria más adaptativos.

5. Socio-cultural: Tal como indica el nombre, se enfoca en cómo nuestra cultura y la sociedad que nos rodea afecta nuestra forma de ser y nuestra forma de interpretar las conductas de otros.

¿Qué valores o creencias en nuestra sociedad hacen que Ana adquiera esta conducta maladaptativa?

6. Biológica: Enfocada en la base fisiológica o biológica de nuestra conducta. Da importancia a como la genética, cerebro, sistema inmunológico, etc., afectan nuestra forma de ser y actuar.

El terapeuta exploraría por procesos fisiológicos que conducen a los ataques de pánico. El tratamiento estaría centrado en cambios de dieta, medicamento u otros que ayuden al cuerpo a volver a la homeostasis.

¿Con cuál se identifican? ¿Creen que una sola perspectiva puede explicar toda la complejidad del ser humano?

Ir al psicólogo, y lo que hacemos los psicólogos, esta rodeado de mitos y desinformación. Quisiera poder abordar todos estos mitos pero resultaría en un articulo interminable que nadie leería. Mas bien, hablemos de la diferencia entre un terapeuta y una amistad (o familiar). Y es que últimamente, al enterarse que soy psicóloga, muchas personas me dice: “Yo mejor me desahogo con mi pareja” o “Mi terapia es ir de happy hour con mis amigas los jueves”. No me malentiendan. Me parece genial que se apoyen en seres queridos pues una conducta de adaptación muy positiva. Sin embargo, les quiero compartir los principales motivos por los cuales, en ocasiones, es mejor hablar con un psicólogo.

1. Formación profesional: Un psicólogo clínico idóneo ha estudiado por años, y ha recibido entrenamiento extensivo, para poder hacer evaluaciones e intervenciones clínicas. En un esfuerzo colaborativo, tu terapeuta podrá identificar los factores que determinen o mantengan un problema y trazarà un plan que facilite los cambios deseados.

2. Objetividad: Tu terapeuta no es amiga / primo / compañero de trabajo etc. de las personas que te rodean. De hecho, aunque decimos que Panamá es un pañuelito, con altas posibilidades tu terapeuta no tiene idea de quienes son las personas en tu vida. Esto le permite guiarte con mayor neutralidad.

3. Aunque suene contra intuitivo, hablar con “un extraño” puede ser mas fácil que hablar con alguien conocido. Con tu psicólogo no te expones a sentimientos de vergüenza ante lo que puedan opinar tus conocidos. No tienes que preocuparte por que seas rechazado o que se dañe lo bueno que puedan pensar de ti tus seres queridos.

4. Mi favorita: No es trabajo del psicólogo darte consejos: El psicólogo clínico debe guiar y fomentar un alto nivel de auto-conocimiento que permita que los pacientes superen dificultades y alcancen sus metas.

Y tu, ¿qué opinas? ¿Consideras que me falto mencionar otro motivo sobresaliente? ¿Qué otros mitos crees que rodean la psicoterapia?